Comercio Justo Castilla La Mancha, por Jayma y la solidaridad nómada en defensa a los derechos humanos

Las organizaciones productoras de Comercio Justo frente al coronavirus

La pandemia provocada por el coronavirus está afectando a todo el planeta. Sus consecuencias en la salud y también en lo económico y social se están notando en todos los sectores y en todos los países. La población más vulnerable es la que está sufriendo en mayor medida los impactos de esta crisis mundial.

En este texto queremos recoger cómo están afrontando esta crisis las organizaciones productoras. La información ha sido aportada por organizaciones importadoras (Oxfam IntermónAlternativa 3IDEASTaller de Solidaridad y Fundación Vicente Ferrer) y por Faitrade Ibérica. Una respuesta desde los valores y principios del Comercio Justo, cuyas prácticas están actuando como medidas de protección que minimizan los efectos de la crisis.

Pago de salarios y apoyo económico

En primer lugar, en relación con los salarios, las organizaciones nos cuentan que se han pagado los correspondientes al mes de marzo, algo que puede parecer obvio, sin embargo no lo es tanto cuando muchas fábricas que producen para el comercio convencional y multinacionales no han pagado dicho mes. Además, muchas organizaciones están ofreciendo adelantos para que los trabajadores y trabajadoras puedan cubrir sus necesidades básicas y las de sus familias.

Trabajadoras del Taller de Mandaluyong, en Filipinas.

Algunos ejemplos: En Filipinas, la organización de textil de Comercio Justo Taller de Mandaluyong, según nos informa Taller de Solidaridad, tiene su actividad detenida, sin embargo mantiene los salarios de todas las trabajadoras que además completan con una ayuda adicional porque los maridos no cuentan con ingresos. De esta manera pueden asegurar una ayuda para ellas y sus familias, mientras se concretan los programas de asistencia del gobierno.

O en India, la organización EMA, productora de complementos, según informa Oxfam Intermón, también con su producción parada, está pagando los salarios a los trabajadores/as, y han dado un anticipo sobre la tarifa de precios, como un apoyo extra para la compra de productos básicos. En el mismo país, la organización textil CRC ha hecho avances de pago para asegurar las necesidades básicas de las familias.

En América Latina, muchas organizaciones integradas en la CLAC (Coordinadora Latinoamericana de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo) han utilizado parte de la prima de Comercio Justo para comprar alimentos a sus miembros y a la población más necesitada de sus comunidades. Otras han utilizado esos fondos para dar ayuda económica a personas vulnerables que no han podido trabajar debido a la pandemia. De cara al medio y largo plazo, una de las medidas que están considerando las organizaciones es utilizar la prima como ahorro para pagar los salarios del personal en los próximos meses.

En Paraguay, la cooperativa azucarera Manduvirá tuvo que suspender la asamblea para entregar la prima a sus socios y socias, pero lo están realizando a través de giros  a sus números telefónicos.

También en Uganda, según informa Fairtrade Ibérica, la cooperativa Bukonzo Organic Farmers Cooperative Union Limited ha utilizado parte de los fondos de la prima de Comercio Justo para comprar alimentos básicos y jabón para su distribución a los miembros vulnerables de la comunidad, y han entregado donaciones en efectivo al personal y familiares de mayor riesgo, como personas mayores, con discapacidad y las viudas. Estas donaciones se utilizarán para la compra de artículos esenciales para sus hogares y equipos de protección como mascarillas y guantes.

En Filipinas y otros países asiáticos, pequeñas organizaciones agrícolas de Comercio Justo han facilitado créditos en efectivo y provisiones para apoyar a los trabajadores y trabajadoras.

Trabajadoras de Palam Rural. Foto: Alternativa 3

Por otro lado, en la cooperativa Palam Rural (India) productora de jabones, según informa Alternativa 3,  la gente más empobrecida del país no tiene acceso a la sanidad y por ello, desde la cooperativa están monitorizando el potencial impacto que puede tener en sus comunidades y velan por la salud y seguridad de sus miembros. Además, se han organizado para abastecer no solo a estos sino también a personas necesitadas que viven en poblaciones cercanas repartiendo paquetes de arroz y dinero para compras de productos básicos.

Por otro lado, es importante destacar que la prefinanciación del 50% a la hora de hacer los pedidos en la red de Comercio Justo facilita a las organizaciones afrontar estas situaciones de emergencia. En el sector textil en el comercio convencional muchas empresas pagan a 40 días o 75 días tras la entrega de mercancía.

Y además el principio de las relaciones comerciales estables y a largo plazo favorece que las importadoras de Comercio Justo no cancelen sus pedidos ni se impongan penalizaciones por retrasos. Las fechas de entrega se reajustan para evitar trabajo en horas extra.

Desde el punto de vista de la prevención de la epidemia y la protección de la salud de sus miembros, muchas organizaciones están difundiendo medidas de higiene y preventivas con el fin de contribuir a la salud y seguridad de los trabajadores y trabajadoras. Es el caso de la cooperativa cafetalera Aldea Global, de Nicaragua, que está desarrollando una campaña entre sus asociados/as y las comunidades. Nicaragua es el único país de América Latina que no ha establecido ningún tipo de restricciones, sin embargo, Aldea Global ha adoptado medidas de prevención como el cierre de la oficina y facilitar el teletrabajo para estas tareas, reducción de horario laboral y distribución de EPis de protección.

También en Nicaragua, la cooperativa comercializadora de Comercio Justo Ethiquable, ha adoptado medidas concretas sanitarias en Waslala, aportando financiación para material de emergencia y facilitando el uso de mascarillas para el personal de administración y del centro de acopio, y gel desinfectante para los productores y productoras.

Otro ejemplo: en Ghana, cooperativas como Asunafo North Farmers Union, West Akyem y ABOCFA han emprendido una serie de iniciativas de prevención en sus comunidades, como un programa en la radio, carteles informativos o donación de productos como jabones, gel desinfectante para manos y equipos sanitarios.

¿Cuál es la situación de las organizaciones productoras de Comercio Justo?

La situación de cada una de las organizaciones productoras es diferente y varía según la incidencia del virus en cada país y región, según las medidas adoptadas (o no) por los gobiernos, y según los sectores de actividad. No vamos a hacer un informe muy detallado de cada una de ellas porque sería un texto demasiado exhaustivo, pero sí daremos algunas pinceladas acerca de su situación general.

Textil y artesanía

Prácticamente todas las organizaciones productoras de textil y artesanía, han cerrado sus fábricas, talleres y centros de trabajo. Su producción está detenida.

Muchas de estas organizaciones productoras han empezado a fabricar mascarillas. Por ejemplo, la organización india Integrated Development Trust, según informa Fundación Vicente Ferrer. Con ello, las 350 artesanas de esta entidad no solo mantienen su actividad sino que además se han convertido en esenciales para cubrir las necesidades de mascarillas en su región. Empezaron a fabricarlas antes de que el gobierno indio decretara el confinamiento de todo el país, con el fin de distribuirlas entre el personal de la organización, profesionales de actividades esenciales como el sector sanitario, agentes de policía y empleados públicos que trabajan en la prevención de la pandemia. Las artesanas que forma parte de esta iniciativa de artesanía de Comercio Justo de la Fundación Vicente Ferrer además de la fabricación de mascarillas han realizado formaciones y tutoriales para facilitar que otras familias pudieran fabricar sus propias mascarillas. En total han producido 400.000 mascarillas y las formaciones a costureras locales han permitido llegar al millón de ejemplares. las artesanas que forman parte de esta organización son mujeres con discapacidad que viven en zonas rurales, un colectivo especialmente vulnerable que en muchos casos sufren abusos y malos tratos en su entorno. Su trabajo en estos días está resultando esencial para prevenir la pandemia.

También los trabajadores y trabajadoras de BASE, en Bangladés, elabora mascarillas y gel higienizante. En Filipinas, las trabajadoras de Taller de Mandaluyong están fabricando mascarillas que distribuyen a hospitales públicos, familias que viven cerca, etc.

En Sri Lanka, la organización de textil Selyn, también está elaborando mascarillas. Sus miembros nos lo cuentan así: «Cuando Sri Lanka entró en cierre, no teníamos idea de lo que el futuro nos depara a ninguno de nosotros. ¿Cuándo podemos reabrir? ¿Cómo continuamos pagando a nuestros artesanos para que puedan tener tres comidas, medicamentos y otros elementos esenciales? ¿Cómo retenemos a nuestro personal directivo dinámico? ¿Cómo nosotros, como empresa de Comercio Justo en una pequeña isla en Asia, ayudamos a luchar y sobrevivir a esta pandemia? Fue entonces cuando la iniciativa #peoplesmask vino por el rescate.» Unas palabras que podrían suscribir el resto de organizaciones artesanas y textiles.

Agricultura

En el sector agrícola la situación es diferente al textil y artesanal, ya que en líneas generales la producción no se ha detenido, aunque sí se ha ralentizado debido a las restricciones de movilidad, dificultades de transporte, menos personal, etc.

La mayoría de las oficinas están cerradas y el personal administrativo está realizando el trabajo desde sus casas. Las exportaciones en general continúan en la mayoría de los países y productos, pero con más lentitud debido al aumento de requisitos de los distintos procedimientos y a la falta de contenedores y de transporte local.

Según informa CLAC: “La mayoría de las organizaciones de Comercio Justo en América Latina han adoptado las medidas preventivas promovidas por los gobiernos de cada país. Siguen trabajando con menos personal para la producción y preparación de productos para la exportación”.

Sagrario Angulo, coordinadora de Camari (Ecuador), en su visita a Madrid en 2018.

La organización comercializadora de Comercio Justo Camari (Ecuador), cuenta que siguen operando en lo nacional con sus tiendas y en lo internacional con las exportaciones, manteniendo una relación estrecha con los trabajadores/as y tomando las medidas pertinentes en caso de contagio por Covid-19.

“En el sector rural -explica Sagrario Angulo, coordinadora de Camari- aunque las personas productoras a las que se apoya siguen trabajando en sus fincas, hay angustia y preocupación por la sostenibilidad de la comercialización de sus productos debido a la restricción de la movilidad y a la constricción del mercado. Aún no se tiene claro la afectación directa que tendrá esta paralización, pero se empiezan a vislumbrar nuevas necesidades, unas urgentes como la provisión de mascarillas, respiradores, insumos y materiales médicos y la provisión de alimentos para las familias más empobrecidas, y otras posteriores como la recuperación de la producción, la comercialización, el pago de deudas, el cuidado permanente de la salud, la recuperación de los niveles de estudio y trabajo”. Sus preocupaciones resumen las de todo el sector.

Ecuador, según nos confirman IDEAS y su cooperativa hermana Ethiquable, está viviendo una situación dramática por la dificultad en la exportación de sus productos, sobre todo los procesados en origen (chips, quinoa, etc.) ya que el transporte del personal y la logística en general son muy complicadas por las medidas adoptadas.

Café

Campesina de la cooperativa Aldea Global. Foto: P. Tosco /Oxfam Intermón

En el sector del café el impacto varía según la temporada de cosecha en las distintas regiones. En Centroamérica y México el café ya se ha cosechado, por lo que ahora los productores y productoras están trabajando en mantener las fincas cafeteras y prepararlas para el próximo ciclo de producción, por lo que el trabajo de campo no se ha visto afectado.

La mayoría de las organizaciones de pequeños productores ya han vendido su café, no se han producido cancelaciones de contratos. En este momento hay menos personas trabajando en los centros de procesado, y el personal administrativo lo hace desde casa. Además, las organizaciones han tomado otras medidas preventivas y de atención a la salud de trabajadores y trabajadoras.

Sin embargo, en países de América del Sur, como Perú, Colombia o Brasil, más de la mitad de la cosecha se produce entre abril y agosto. El distanciamiento social exige menos personas en las fincas y las horas de trabajo se reducen para garantizar la salud de los trabajadores y trabajadoras. Esto hará que los costes de producción aumenten. Por otro lado, si continúan las restricciones de movimiento y los productores y trabajadores no pueden llegar a las fincas cafeteras, la cosecha podría verse muy afectada. A esto se le une la dificultad  por parte de las entidades de ofrecer asistencia técnica a los productores/as, una de las labores de enorme importancia que desarrollan las entidades. El impacto en las organizaciones productoras de café en el sudeste asiático es variado. Se prevé que los impactos empiecen a notarse a medida que los cierres de fronteras afecten al transporte y exportación.

Cacao

En cuanto a la producción de cacao en la mayoría de los países sigue siendo relativamente normal, aunque con restricciones de movilidad para trabajar en el campo. En algunos países, en los que ya se ha recogido, la cosecha de cacao ha sido baja o no tan buena como en años anteriores, debido al cambio climático. En otros países como Colombia, Costa Rica, Panamá o Nicaragua para muchas organizaciones productoras ha sido una buena cosecha. En los países de la región andina (Ecuador y Perú) la cosecha acaba de comenzar, y también en la República Dominicana.

Sin embargo, el impacto de la crisis en las organizaciones productoras tanto de África como de América Latina está comenzando a notarse. Una de las principales preocupaciones es la continua reducción en el precio del cacao, que afectará a todo el sector. Además, al igual que con otros productos, es probable que el transporte y la exportación sean cada vez más difíciles debido al cierre de fronteras.

Azúcar

Corte de caña de azúcar en Ecuador

El sector azucarero está comenzando a experimentar los efectos del COVID-19 debido al bloqueo y restricciones de movimiento que limitan la oferta de mano de obra y las operaciones agrícolas y de procesamiento, mientras que los cierres de fronteras y las restricciones a la exportación también están causando problemas importantes para algunas organizaciones productoras.

En América Latina el impacto está siendo importante porque las organizaciones se han quedado sin procesar la caña de azúcar y, por lo tanto, sin liquidez.

En la región andina, las organizaciones producen panela todo el año. Actualmente han cosechado el 25% de lo previsto. En abril se han parado todas las operaciones. La falta de procesamiento de la caña de azúcar crea un retraso en el calendario agrícola y existe la posibilidad de que no se puedan realizar las entregas de panela para los mercados locales y externos.

En el Caribe, las organizaciones han completado casi la mitad de la cosecha y en América Central, ha alcanzado el 80% de la producción. Sin embargo, se enfrentan a las limitaciones en la mano de obra para cortar caña, lo que aumentará los costes de producción.

Iniciativas solidarias de las organizaciones productoras de Comercio Justo

Al margen de la actividad productiva y las respuestas a la crisis, algunas organizaciones de Comercio Justo están llevando a cabo iniciativas solidarias de apoyo a la población cercana. Es el caso de la organización textil CRC (India) que están proporcionando apoyo logístico y financiero a un equipo de voluntariado que distribuye suministros esenciales a las personas mayores y económicamente débiles de barrios marginales de Calcuta. Y además nos cuentan que algunos de sus talleres de confección se han convertido en albergues para los artesanos y artesanas que no han podido regresar a sus lugares de origen en el momento de decretarse el confinamiento.

Otras entidades están haciendo donaciones para fortalecer los sistemas de salud. Por ejemplo, en Colombia organizaciones bananeras se han unido para instalar un centro de diagnóstico de COVID-19 en la región de Uraba y también han proporcionado suministros médicos a instituciones de salud. En Paraguay, la cooperativa azucarera Manduvirá se ha volcado con el centro de salud, ha instalado carpas como salas de espera y están comprando material de apoyo para el mismo.

Por último, destacamos un pequeño-gran gesto: la cooperativa productora de arroz GreenNet (Tailandia), que tienen un pequeño grupo de confección, ofreció a Oxfam Intermón el envío de mascarillas para el equipo de voluntariado de dicha entidad, incluso asumiendo ellos mismos los portes. Un gesto que conmueve y que refleja que ante una pandemia global, la solidaridad también lo es.

En primera persona

Luis Hinojosa, director de la entidad comercializadora Camari (Ecuador), expresa sus reflexiones ante esta crisis:

«Consideramos que esta grave situación de crisis mundial nos lleva a cuestionarnos a todos cuán preparados estábamos para enfrentarla, y acerca de la mirada acentuada que hemos puesto en el consumo, en la producción, en la eficiencia, el uso del tiempo y el abuso de recursos. Sabemos que Europa y el Norte del mundo están sufriendo mucho por esta pandemia y la crisis que genera, sin embargo, creemos que en la lógica del sistema capitalista neoliberal en el cual nos movemos, la inequidad, la injusticia mundial, la concentración de la riqueza en pocas manos, etc. hay todavía cientos de miles de personas que mueren de hambre, que sufren enfermedades con las que han muerto en cantidades mucho más grandes que con el corona virus y que son los pobres que viven en los países más pobres del mundo y menos desarrollados«.

Y también lo hace Jerónimo Pruijn, director del Símbolo de Pequeños Productores, una de las certificaciones de Comercio Justo reconocidas a nivel mundial. esta entidad representa a 120 organizaciones productoras de 24 países de América Latina, África y Asia: «Ante la crisis causada por el COVID-19 podemos decir que la alianza entre pequeños productores, empresas y consumidores comprometidos y solidarios ha demostrado ser un escudo protector sumamente potente ara cualquier crisis que nos podamos encontrar en el camino«.  En este comunicado explican las principales dificultades con las que se han encontrado y las estrategias que han puesto en marcha, dirigidas principalmente a proteger la salud de trabajadores/as y de la población de las comunidades, apoyo al sustento de familias, apoyo a las organizaciones productoras para facilitar la continuidad de la producción y comercialización)